sábado, 11 de julio de 2026

Episodio 3 de la 3ª temporada del podcast Dazibao (VINAGRE)

     A veces, la relación entre el arquitecto y su cliente puede empezar bien y terminar avinagrándose. Este es el caso, por ejemplo, de la famosa Casa Farnsworth, proyectada por Mies Van der Rohe para la doctora Edith Farnsworth en 1945. 

    Farnsworth quería una casa de retiro de fin de semana en una parcela de su propiedad situada en medio de la naturaleza, junto al río Fox en Illinois. 

Mies, que ya tenía una gran trayectoria profesional, materializó el encargo como su ideal de arquitectura moderna: un pabellón de vidrio y acero blanco que parece flotar en el paisaje. Se distribuye en una planta libre organizada alrededor de un núcleo central de madera que concentra los servicios. 

La casa, más que una vivienda habitable, era un manifiesto arquitectónico en el que se priorizó la pureza formal sobre la habitabilidad. 

Edith Farnsworth sentía que no tenía ninguna privacidad. Además, tenía problemas técnicos: condensación en los cristales, sobrecalentamiento en verano, dificultad para calefactar en invierno, mala ventilación y filtraciones en la cubierta. Con las crecidas del río la casa quedaba rodeada de agua. El dinero también fue un problema, ya que el coste final duplicó el presupuesto inicial. 

La combinación de sobrecostes y la insatisfacción de la clienta con la vivienda deterioró la relación entre ellos. El conflicto terminó en tribunales en 1951. Mies demandó a Farnsworth por facturas impagadas y ella respondió acusándolo de fraude. El juicio fue largo y mediático, y terminó dando la razón al arquitecto, pero dejando la relación destruida. 

Pese a todo, la casa Farnsworth es considerada una de de las obras más importantes de la arquitectura moderna del siglo XX, aunque el debate entre la pureza arquitectónica y la habitabilidad sigue estando vigente. 

Otro ejemplo de una relación entre arquitecto y cliente que termina avinagrándose sería el caso de una de las obras más icónicas de Le Corbusier: la villa Savoye. 

En 1928, Pierre y Eugénie Savoye —una familia burguesa acomodada— encargaron a Le Corbusier una residencia de fin de semana en Poissy, cerca de París. Los Savoye dieron plena libertad creativa a Le Corbusier, que ya era un arquitecto de prestigio, y Le Corbusier proyectó una casa en la que se aplicasen sus “cinco puntos para una nueva arquitectura”:  pilares de hormigón que elevan la casa del suelo, una planta libre al sustituirse los muros de carga por pilares, fachadas también libres al separarse la estructura de la fachada, ventanas horizontales continuas que proporcionan iluminación uniforme , y una cubierta-jardín. 

La vivienda se convirtió en la expresión más completa de las ideas modernas de Le Corbusier, pero la experiencia de los clientes fue distinta. La casa era innovadora para la tecnología constructiva del momento y desde el principio aparecieron filtraciones y humedades. Madame Savoye escribió varias cartas al arquitecto reclamando que “llovía” dentro de la casa: "llueve en el hall, llueve en la rampa y la pared del garaje está completamente empapada". Además, el ruido de la lluvia sobre los lucernarios les impedía dormir. La casa era difícil de calefactar debido al frío y la humedad constantes. En una de sus cartas llegó a pedirle que hiciera la vivienda “habitable inmediatamente”. 

Le Corbusier intentó solucionar algunos problemas, pero muchos de ellos persistieron durante años. Con el tiempo, la familia terminó usando la casa menos de lo previsto. La Segunda Guerra Mundial aceleró su abandono y el edificio estuvo cerca de demolerse antes de ser reconocido como una obra maestra del siglo XX. 

Por último, hablaremos de la Casa de la cascada de Frank Lloyd Wright, en la que la relación que se avinagró no fue tanto con el cliente sino con los ingenieros. 

En 1935, Edgar J. Kaufmann, propietario de unos grandes almacenes en Pittsburgh, pidió a Wright una casa de fin de semana en el bosque de Bear Run, Pensilvania, que tuviese una buena vista a una cascada natural. 

Wright no diseñó la vivienda frente a la cascada sino justo encima de ella, buscando que la naturaleza se convirtiese en parte esencial de sus vidas. La casa destaca por su fuerte integración en el paisaje gracias al uso de la piedra local y a su composición orgánica. Se caracteriza por sus largas terrazas en voladizo que se proyectan horizontalmente sobre el arroyo.

Los problemas comenzaron durante la construcción: los ingenieros consultados por el cliente advirtieron que los enormes voladizos de hormigón necesitaban más refuerzos de los previstos por el arquitecto. Wright se resistió a las recomendaciones técnicas de los ingenieros, llegando a amenazar con renunciar si no se hacían las cosas a su manera. Finalmente se introdujeron algunas de las modificaciones indicadas por los ingenieros. 

El tiempo demostró que  tenían razón, ya que en el año 2000 las deformaciones de los voladizos alcanzaron niveles preocupantes y se realizó una compleja y costosa restauración estructural. 

Esto no lo llegaron a vivir los Kaufmann, que adoraban la fuerza poética de la casa, pero sí que convivieron con numerosos problemas cotidianos: filtraciones, humedad constante por la proximidad a la cascada, aparición de moho y un mantenimiento complejo. También contrataron inspecciones estructurales periódicas para vigilar el comportamiento de los voladizos de hormigón, ya que desde el principio aparecieron deformaciones y fisuras. 

A pesar de estos problemas, los Kaufmann continuaron utilizando la casa durante décadas y la consideraban una obra excepcional. Hasta 1963, cuando la familia decidió cederla para su conservación y la casa pasó a ser un museo abierto al público. 

La casa de la cascada fue vista como un proyecto visionario y hoy es considerada una obra maestra de la arquitectura del siglo XX,  aunque algunos restauradores actuales describen la lucha contra el agua como “interminable”. 

Y vosotros, ¿de qué lado estáis? ¿del arquitecto, del cliente, de los ingenieros? ¿De dar prioridad a la visión artística o a los condicionantes técnicos? ¿Quizá de encontrar un equilibro entre ambos?